Los Tres – Cerrar y abrir

Los Tres son una banda de culto que pone en alto el nombre de Chile. Esta canción nos permite entender un poco acerca de la neurosis, una estructura tan natural como nociva.

La neurosis es la hija tonta, necia y mimada de la creatividad; piensa que siempre tiene la razón y le molesta que la realidad sea diferente a sus expectativas.

Cuando una persona se enamora bajo los efectos de la neurosis, tiende rápidamente a la idealización y evita voluntariamente ver los defectos de su pareja. En realidad no quiere tanto a su pareja como a la imagen que se ha creado de ella, y por ende, de si misma.

 

La fantasía es una forma de autoafirmación

La persona neurótica imagina, anhela, una relación perfecta con una persona perfecta, o sea inexistente. Se lanza al ataque, a la conquista y da mucho de si misma, para después decepcionarse y darse cuenta que las cosas no son como esperaba.

 

Ódiame un poco y vuelve a mi

Si escondes tu tesoro es cerrar y abrir

Pero tengo los días contados y tu también

Háblame de lo que has visto sola

Luego escúchame

 

Ámame un poco y sal de aquí

Si me entregas tu tesoro

Es todo y morir

Cállate no digas lo que has visto

Luego déjame

 

La mejor estrategia que tiene la neurosis para preservar sus ilusiones es manteniendo la distancia: cerrar y abrir. Para que la puerta de la ilusión se abra, es necesaria que se mantenga cerrada la puerta del reconocimiento del otro; una especie de mutilación para hacer que alguien quepa en un molde.

A poco riesgo, mayor estabilidad y lo que no sabe el neurótico es que lo que realmente le aterra, no es el rechazo, sino el desmoronamiento de su ideal.

 

No dejes que muera hoy el sol

No dejes que salga sin tu amor

Que si lo haces no podré

Odiarte como ayer

 

En la neurosis, es preferible mantener un odio que hacer frente a la desilusión.

 

Hace tiempo que no canto aquí

No creo que me pueda decidir

A buscar tu perfume

Despertar mi sentir

 

Las relaciones están llenas de incertidumbre y el sufrimiento puede estar a la vuelta de la esquina, pero el riesgo y la aceptación es lo único que nos puede dejar de hacer pendular sobre nosotros mismos.