Josué Daniel

Después de haberlos visto en acción en el festival 212 en la enorme ciudad de Guadalajara, las expectativas sobre Troker estaban muy elevadas, y definitivamente fueron superadas la noche del pasado viernes, el lugar: La Encrucijada Rock House.

Desde las 9 fuimos convocados y de manera paulatina los asistentes fuimos abarrotando el lugar hasta lograr un lleno bastante cachondo y sabroso. Snacks, botanas, cervezas, una agradable compañía y la mezcla entre artistas de reggae, funk y jazz generaban una atmósfera bastante gozadora que amortiguaba la impaciencia que iba aumentando con el paso del reloj.

No fue hasta alrededor de las 23:00 hrs que Troker tomaba por asalto el escenario y claramente dejaba ver que no lo iba a abandonar hasta hacernos pasar un momento inolvidable logrando que nos sacudiéramos las penas, nos despidiéramos del estrés de la semana y ya sin ninguna inhibición, abandonar nuestros asientos y unirnos al cotorreo que poco a poco se iba gestando. El estallido musical comenzaba con el inconfundible estilo de “Fíjate que suave”.

Durante su presentación Troker nos hizo gozar, dando un agradable tour de el sonido que han logrado desarrollar cómo banda, tocando piezas que se desprenden de sus 2 materiales discográficos llamados “JazzVinyl” y “El Rey del Camino”. Jugando un poco con la identidad de éste último, recibieron a un invitadazo de lujo y toda una institución local, Lolo Samo quien con todo su estilo se aventó un palomazo con estos tapatíos que regresaban después de una muy larga ausencia

Ya agarrados en confianza, embriagados por la adrenalina y bastante enfiestados los Troker comenzaban a improvisar diferentes ritmos cada quién con su instrumento, logrando solos bastante bailadores en los que se lucían bastante, terminando su ejecución le daban pie a otro integrante de la banda para para que este continuara con la misma dinámica, tal ejercico se repitió varias veces y fue tan bien recibido por los presentes que de la nada surgió la iniciativa de comenzar un popurrí cumbiero que a muchos nos hizo improvisar una pista de baile entre mesa y mesa e invitar a una chica a sacarle brillo a la suela.

Tras una muy buena gozadera, Troker se despedía de un Querétaro más que fascinado, prometiendo volver a seguir echando ruido y poniéndonos a todos a bailar.