El Limbo a sus 18 años: el festejo

Fotografía: Alicia Torres

Cumplir años es una maldición o una bendición para muchos, depende de cómo se mire. Solemos festejar el hecho de “cumplirlos” al lado de los que más apreciamos. Muchos piensan que se ganan los años, otros que se pierden, pero lo importante al final son las vivencias y los logros. (O eso quiero creer). Ahora bien, cumplir 18 años no es un asunto que de deje a la deriva, en muchos lugares esta edad representa algo más que una transición; se alcanza la dichosa mayoría de edad, las expectativas con respecto a lo que viene son brillantes y prometedoras, pero eso podrá esperar, por mientras la mejor idea es celebrar en grande. ¿Y que es una fiesta sin música? Así se vivió el aniversario de “El Limbo” en el museo de la ciudad, una celebración donde lo más importante fue la música.

Mustang Hard Funk

La cita fue a las nueve y la tarima estaba más que dispuesta a las afueras del teatrino, en el museo de la ciudad. Tratándose de una fiesta con ciertos aires de exclusividad (El acceso fue restringido para aquellos que no portaban pulseras de acceso) resultó haber una concentración de proporciones moderadas. Algunos estaban en los alrededores, detrás de los pilares y entre los pasillos, mientras que otros se colocaron justo al frente del escenario esperando ansiosos. La primer banda en hacer su aparición fue Mustang, agrupación más que pionera en la escena queretana, de inmediato el funk se apoderó de los pies y oídos de los asistentes. Es un placer ver de regreso a una banda tan talentosa y querida en la ciudad después de cierto periodo de inactividad e incertidumbre. Se trata de una banda que, además de ser sumamente talentosos, cuentan con un agradable sentido del humor; tocaron algún cover en tono de broma poco antes de despedirse y nunca dejaron de ejecutar de manera admirable. Para cuando había cesado su participación muchos aprovecharon para ir en busca de tragos que mojarán sus gargantas y encendieran sus ganas de fiesta, esto se tuvo que hacer fuera del recinto debido a las restricciones del mismo, aunque era evidente que la seguridad sería burlada por algunos. Por mientras, Los Meffisto se preparaban para su presentación.

Mustang Hard Funk

Quizás se trataba de la sorpresa de la noche, la única banda foránea anunciada en el evento estaba iniciando y muchos nos acercamos curiosos a degustar su propuesta. La influencia de los sonidos, a veces denominados como indie sobre las bandas de origen norteño es algo bien sabido, y Los Meffisto no fue la excepción; con sintetizadores que recuerdan al new wave de los 80’s y arreglos rockeros, la banda mostraba una clara influencia por esto sonidos en combinación con lo que ofrecen algunas bandas alternativas y de ambiente festivo como podrían ser The Killers, por ejemplo. Puede parecer disparatado, pero recordemos que a “Los Asesinos” se les suele encasillar en el controvertido género conocido como Post-punk revival. La banda estaba tocando sus últimos temas y el público no estaba precisamente entusiasmado, pero sí mostraron su apoyo hasta el final.

Los Mefisto

La afluencia había disminuido, pero no lo suficiente para que el ambiente decayera. La siguiente banda en tocar sería Vanavara, otra propuesta local que se ha abierto espacio poco a poco, además de que no hace mucho estrenaron su primer videoclip. Su ejecución fue prolongada, pareciera que hubo un encore. Se podía ver a algunos seguidores en los alrededores, para cuando habían terminado el público era más reducido aún, era fácil comparar a esta banda con la que se había presentado justo antes. Finalmente se despidieron e invitaron a escuchar a la cuarta y última banda: Madhatter.

Vanavara

Al igual que con Mustang, es fácil escuchar memorias agradables sobre Madhatter tocando en foros y bares hoy extintos dentro de la ciudad. Recuerdo que la primera vez que los vi fue en Pixel, donde ofrecieron una musicalización de “El gabinete del doctor Caligari” que resultó bastante buena. La intensidad de su música, muy cercana en mi opinión, al math rock, aunada a un clásico tan delirante del cine mudo fue una experiencia memorable para un quinceañero fácil de impresionar en aquellos días. Cabe mencionar también que esta película ha sido musicalizada también por Cabezas de cera (En su más reciente visita a la ciudad) y John Zorn, en su presentación dentro del Festival “Bestia”. Pero en fin, después de tanto tiempo, finalmente habría un reencuentro entre mis oídos y su música. Debo decir que recordaba a esta agrupación de otra manera, sus integrantes han cambiado y por eso miso no es de impresionar que su sonido lo haya hecho también. Fue bueno cambiar el mood de la tocada hacia algo más ruidoso. También es bueno saber que agrupaciones queridas y recordadas por la gente en la ciudad están retomando su camino y tratando de ofrecer algo nuevo. Sin pena ni gloria, se despidieron de quienes, un tanto aferrados, continuamos en el lugar para escuchar. La fiesta había terminado, pero no para todos. Ávidos de más y de una ingesta de alcohol menos clandestina, algunos salimos a deambular por la ciudad, la promesa de un after-party en el Funky Mama resultó tan falsa como aquello de que cuando cumples la mayoría de edad puedes entrar sin problema a cualquier antro o bar. Felicidades a “El Limbo”, por cierto, que se multipliquen los años y las fortunas.

Madhatter

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