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Tener a bandas como The Zeta en la ciudad, es un privilegio, no importa que pasen por Querétaro un martes por la noche. Más allá del gusto por el género, los venezolanos son una de las bandas más coherentes que he conocido y además llevan con gusto la bandera Latinoamericana a todos los lugares que pisan; y lo hacen con tanta pasión, que contagian e inspiran, algo que pocas veces se ve en nuestro Estado.

Zeta es una propuesta musical y artística donde la amistad es el eje de todo, Juanchi suele aprovechar los espacios entre canciones para hablar de cómo las cosas funcionan mejor cuando todos toman el mismo rumbo en busca de un beneficio común. Uno de los objetivos de esta banda es tratar de darle la vuelta al mundo con su mensaje, como lo han explicando en distintas entrevistas: “creando puentes sólidos que no dependan de sistemas ni burocracias para compartir ideas, que exista la amistad verdadera en esta nueva comunidad de artesanos libres que está desarrollándose constantemente en Latinoamérica y el mundo”.

En tiempos donde las matanzas, balaceras, violencia de todo tipo, explosiones y energía negativa rodean el planeta, se agradece que existan bandas construyendo algo que va totalmente en contra de lo que pasa día a día en países como México, Estados Unidos y el mismo Venezuela. Tan sólo por ese detalle, Zeta ya es una banda que vale la pena ver en vivo y por supuesto, su sonido que combina hardcore, punk, post rock y hasta un poco de psicodelia, no decepciona; es un acto crudo y visceral que logra representar todo el concepto de la banda con gran energía.

A pesar de que el sonido del lugar le quedaba chico a los venezolanos, esto no fue un impedimiento para verlos explotar en un pequeño espacio cuadrado dentro del centro de Querétaro; las guitarras retumbaban en todos lados mientras el bajo hacía lo suyo a gran velocidad y qué decir de la batería, una constante muestra de poder e intensidad que acaparaba las miradas de todos los presentes.

En esta gira, The Zeta presentó su nuevo álbum “L’antiteoria del Todo”, un disco que suena a Latinoamérica y no busca imitar a ninguna banda, una propuesta única llena de letras emotivas y bastante introspectivas; todo esto combinado con los ya clásicos y poderosos tracks de los venezonalos como “Yo el Peor de Todos” y “El Rompeolas”, terminó por ponerle la cereza al pastel a una noche de martes poco común en la ciudad.

No puedo dejar pasar la oportunidad para aplaudir la realización de este tipo de eventos en Querétaro, aunque quizá lo que voy a decir, sea una percepción totalmente personal: hace mucho que no veía a un grupo de personas, amigos (Tormentas Booking), pasándola bien y disfrutando al máximo la visita de una gran banda. “Escena es una palabra muy desgastada” dijo Juanchi en algún momento de la tocada y creo que es verdad, actualmente hay muchas bandas en el Estado de distintos géneros, algunas con bastante kilometraje en las espaldas y otras empezando a sumar millas pero considero que todas en conjunto no forman una escena que se apoye y respalde como ocurrió hace varios ayeres en Querétaro… Parece que cada quien escoge el camino que más le convenga, cuando (como bien dice Zeta), podrían construírse puentes que lleven la música queretana a más lugares.

Zeta en Qro

Es muy gratificante ver cómo el movimiento de Hardcore (que llevan años haciéndolo) y Punk queretano, sigan poniendo el ejemplo de cómo crear espacios donde todas las bandas salgan beneficiadas y también el público, ya que tenemos la oportunidad de ver a muchas bandas que actualmente viven un gran momento y habían dejado de pisar el estado por distintas razones. Sin lugar a dudas, esto es algo que bien podrían aprender bandas de otros géneros en la ciudad.