La fría noche comenzó recibiéndome cálidamente en Amelié con una muy buena noticia: si venías acompañado gozabas de pagar solamente un cover. Mientras me disponía a entrar y platicar con los chicos que se encontraban en la entrada, decidí asomarme por la oscura puerta, pudiendo ver a través de tenues luces un pequeño y acogedor espacio al cual nunca había acudido.

Diluvia @Amellie

Observaba como se iba llenando el lugar mientras estaba en esperaba mi bebida; el inicio del show en el cual, para deleite de mis oídos, me acompañaría una banda de rock progresivo llamada Diluvia, el cual tenía como vocalista una chica rubia que lucía interesante y, por otro lado, unos conocidos jazzistas queretanos, Filulas Juz.

Diluvia @Amellie

Inició Diluvia con mucho power, lo cual llamó mi  atención, al igual que la profunda y aguardientosa voz  de la rubia vocalista, con un toque del tipo Alanis Morrisette. Heme aquí en la barra, bebiendo una mítica paloma y disfrutando los tonos bajos de la guitarra de los dedos que suavemente fluían armónicamente en conjunto con la precisión del baterista.

Cerrando este primer capítulo y gozando de un ambiente seductor, Diluvia cerró con una variedad de sonidos ácidos y sucios slicks que invadieron mis oídos, devorando una a una sus improvisaciones arty muy al estilo de un arcaico Pink Floyd.

Filulas Juz @Amellie

Finalmente, se abrieron camino los intensos acordes soul-jazzescos de Filulas Juz, que marcaron la noche incluyendo dentro de su alineación a una muy talentosa trompeta y un finísimo conjunto de percusiones.

Filulas Juz @Amellie

La espera se prolongó, e impaciente esperaba a que comenzaran a fluir los ritmos de este singular y muy famoso conjunto de jazz, hasta ese momento desconocidos para mí. Iniciaron, percatándome, en mi ingenua sorpresa, que ya los conocía; no sé cómo ni cuándo, pero lo que si sé es que resultó por ser un excelente postre para finalizar la noche. Buen ritmo, buena actitud y música festiva inundó el ambiente, donde todos los integrantes de la banda parecían disfrutar de una celebración desbordada, aclamando la alegría con lo que hacían; eso, que a mí como público, instantáneamente me llenó y quedé enamorada de ellos.

Filulas Juz @Amellie

Su música funky me generó varias sonrisas, algunos pasos de baile al son de los movimientos de cadera del trompetista se evaporaron en el lugar, como cloroformo dosificado en la atmósfera que elevó la vida y las sonrisas de los demás asistentes.

Acompañados de un limpio punch de guitarra amenizaron mi noche; no tuvo más remedio que obedecer al ritmo que empezaba a agitar la cabeza, mover el cuerpo y hasta olvidar la jaqueca que tanto me había acechado.