La Mujer Perfecta | Psicopatología de la Radio Cotidiana

Las relaciones se nos antojan hechas a la medida, como una extensión de nuestra propia personalidad, sin ningún atisbo de ese pesado lastre llamado el otro.

La siguiente reflexión sobre la canción La Mujer Perfecta de Kurt, es sólo una opinión personal que forma parte del intento por descubrir las patologías neuróticas que existen en canciones que parecen inocuas y que pululan por las radios comerciales. Y sí, el hecho de psicoanalizar el arte es una tarea sinsentido, pero sostengo que justamente el objetivo de estas canciones es crear sentidos, lo que las aleja del arte y las convierte en adoctrinamiento y en necesidad, por lo que me parece un ejercicio válido.

Una melodía melosa, cuatro acordes tipo reggae y la idealización de una persona que no existe, han cosechado casi 50 millones de visitas en YouTube. La nocividad de estas canciones radica en su facilidad de contagiarnos la imaginación con deseos tan infantiles y arcaicos, como que existe una persona perfecta.

Todos hemos hecho alguna vez castillos en el aire donde todo sucede a nuestra conveniencia, y todos hemos sido tentados a pensar cosas como tener un alma gemela o una media naranja (como Fey). Esto es algo natural y no tendríamos por qué sentirnos demasiado ridículos recordando nuestras visiones de secundaria.

Pero hay una dimensión de la que tenemos que estar conscientes, no para quemar la radio y encerrarnos en nuestra cueva, sino para desdoblar todos los elementos que están en juego y ponerlos sobre la mesa.

No hay que ser demasiado izquierdoso para pensar que, si le llaman radio comercial, es porque algo te están vendiendo y este tipo de canciones que apelan a la creación de ilusiones lo que venden es insatisfacción: la satisfacción no consume, no necesita nada más, no duda de si algo le falta. En cambio la insatisfacción sí vende, la soledad y la inseguridad sí se pueden traducir en ganancias.

El problema que tienen este tipo de canciones, y que su fórmula es la misma como ya vimos en ejercicios anteriores (James Blunt – You’re beautiful / Alejandro Sanz – Y si fuera ella), es utilizar una idealización inalcanzable para mantenernos encerrados en nuestras propias cabezas y alejarnos de los demás. Soñar no cuesta nada, e incluso puede ser un motor poderoso para evitar el conformismo, pero imaginar a una persona hecha a la medida, como dos piezas de un rompecabezas que se unen de manera exacta es una idea tan infantil como ridícula.

Me regala discos y sonrisas

No me hace esperarla

Y no elige mis camisas

Y podemos ir por la vida siendo unos pickys en nuestras relaciones y desilusionándonos constantemente porque eligieron tu camisa o cualquier otra cosa que no se adapta a tu ideal.

  • No, no es ELLA. Ella no es la mujer perfecta para mí porque ELLA nunca haría eso.
  • Sí, caballero, ¿y su nieve?
  • … cómo sufro, ¿hasta cuándo podré encontrarla?

Porque se autocompadecen, claro, la idea base que habilita que alguien más sea perfecto, es que ellos mismos son perfectos, y que ellos saben lo que es el amor “verdadero”, aquel que sólo se entrega a la mujer perfecta, y se sienten en todo el derecho de seguir buscando entre todas las mujeres-desecho que no están a la altura de su deseo.

Pero estos cantos no son de amor, son cantos al narcisismo, a la imaginación infantil. Esta canción me parece el colmo de lo que se concibe como amor, es una estupidez componerle una canción a alguien que no existe y es que, en realidad, le está componiendo una canción a su propios gustos,  a sus propios deseos, a sus propios fantasmas, a sí mismo.

Su amor no está vehiculizado por otro ser humano, sino por su propia imaginación y está canción es como un checklist mandado por Control de Calidad para asegurar que el producto sea perfecto. No se busca un conocimiento real por el otro, es más, el otro está olvidado, se ha pasado de largo pensar en alguien más, porque su amor propio es tan fuerte que le impide conocer a nadie más; qué romántico.

Quiero que aparezca
Y presumirla a mis amigos como la primera
Que me robó el corazón

Aquí podemos deducir que ya ha habido otra mujer que le ha robado el corazón antes y que seguramente no fue una experiencia muy grata, ya que ahora se refugia en tratar de encontrar a su mujer perfecta, un retroceso de lo real a lo ideal.

 

-Busco a la mujer ideal.

-¿La real le da miedo?

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