Julio Sandoval

Atravesando el desierto en un caballo sin nombre.
El Qiu Club abrió nuevamente sus puertas el pasado domingo 4 de marzo a una banda de reciente formación que, irónicamente, lleva sobre sus hombros un historial que desearían muchas agrupaciones del malogrado género Ska en México. ¿Cómo es esto? ¿De qué manera una banda novel adquirió tanta experiencia? La historia remonta a 1997-98, época en que Salón Victoria aparece en escena y comienza a destacar como una de las bandas de ska-beat de mayor convocatoria a nivel nacional (junto a otras como Panteón Rococó, La Tremenda Korte y Los Estrambóticos). Tras una serie de cinco exitosas publicaciones discográficas, el futuro parecía sólido y prometedor. No obstante, en 2011 el grupo experimenta un vuelco y trae consigo el truene que permitió el surgimiento de la banda que, hoy día, se presenta con los temas que hicieran de S.V. un clásico del género. La ruptura los dividió en partes no necesariamente iguales: por un lado, los compositores de los temas y el personal que, musicalmente, le dio sello a la banda. Por otro, el apoderado legal del nombre.

Frente a este panorama, LOS VICTORIOS se abre espacio en los escenarios nacionales buscando dejar atrás la huella de la entidad que le brindó notoriedad, pero llevando consigo sus temas y su estilo como sello de garantía. El público en esta ocasión no acudió al llamado de LOS VICTORIOS, quizá debido a circunstancias extramusicales. La escasa audiencia que los acompañó en su presentación armó la fiesta y celebró nuevamente la comunión con la banda, con SU banda, pero no pareció ser suficiente para hacer de este el evento que se esperaba. Ante ello, LOS VICTORIOS nunca dieron muestra de desánimo y mucho menos de apatía, entregándose en un set breve (alrededor de 45 minutos) pero lleno de energía y de la vibra que aún está presente. Los problemas más allá de la música podían esperar un poco….. Relucieron sus temas clásicos como “Si tu boquita fuera”, “Se va”, “Sol de Medianoche”, “De tu vida menos”, y “Yo no bebo”, entre otros que alternaron con sus nuevas composiciones como “Vino” y “Toro y Torero”.

El toquín estuvo aderezado con la presencia de Malditos Hippies, Elemento Rústico y la banda local Exilios. Music Blitz estuvo presente en la presentación estelar para atestiguar la ausencia del otrora multitudinario público “skasero”, que quizá para mejor ocasión y con mejores condiciones decida apoyar y hacer de estos eventos una verdadera fiesta.

Y parafraseando el famoso tema “Caballo sin Nombre “ de la legendaria agrupación América cerramos esta nota: “he atravesado el desierto sobre un caballo sin nombre. Se siente bien estar lejos de la lluvia. En el desierto no puedes recordar tu nombre, pues ahí no hay nadie que te provoque dolor alguno”. La ausencia de nombre, en esta ocasión, dejó al caballo en medio del árido, despoblado y desértico Qiu Club.