Ya casi eran las once de la noche y el lugar aún se encontraba con pocas personas. Las nuevas propuestas siempre tienen que hacer un esfuerzo doble, primero con la misma presentación, luego para ganarse al público. Sin embargo por eso existen lugares como el “El Animal”, un pequeño bar que es como el patio trasero de la “Encrucijada”, el espacio donde tienen cabida las propuestas más extrañas e innovadoras de música, un día puede presentarse un grupo de cumbiaindie y a la semana siguiente puedes escuchar ritmos jazzeros o tirándole al progresivpunk.

Druk @ Animal, Qro

La noche del pasado viernes 4 de mayo, llegué con toda la actitud a disfrutar de una propuesta que desde hace unos años, se ha venido ganando un buen lugar en la escena creativa musical queretana: Druk. Sus acelerados ritmos tienen combinaciones de punk, metal, jazz, progre y un poco de rabia. Hacen vibrar la sangre y en todo momento te ponen en ese estado inquieto, frenético, y con ganas de querer tragarse el mundo de una vez por todas. Es la música que cualquier skate bañado en adrenalina, quisiera tener en sus oídos para ir tras las rampas y baquetas mientras acaba con la ciudad en un frenesí de velocidad. Aunque el público era poco, esta banda no se desanimó y comenzaron su alucín en punto de las once y cuarto. Desde que iniciaron Dani (bajo), la Güera (guitarra) y Penny (bateria) no pararon de sacarle chispas a sus instrumentos, y así durante más de media hora prepararon la sangre del público, que poco a poco fue aumentando, cómo si las tonadas de estos hicieran de Flautista de Hamelin. Así, al llegar la media noche nos encontrábamos preparados para recibir a los integrantes del grupo T’orus.

Druk @ Animal, Qro
T´orus @ El Animal, Qro!

Esta banda llegó desde la ciudad de la eterna obra (D.F.) para compartirnos una sesión de sus más recientes improvisaciones. T’orus tiene poco más de un año de haberse formado como grupo y comenzar a producir su propio material creativo. Este colectivo musical es otro buen resultado de las nuevas mezclas que están invadiendo el país, ganando espacios tanto como las bandas locales. Quizás sus ritmos nos recuerden a varios géneros tales como el jazz, rock, soul, hip-hop, electrónico / progresivo y Drum & Basse, pero sin estacionarse en ninguno. A pesar de tener poco tiempo, suenan como si hubieran ensayado por años, esto quizás se deba a la habilidad de los músicos, o una de esas extrañas conexiones que tienen las personas para encontrarse y preparar algo que suene bien, como si el destino las hubiera estado esperando. De esta forma, al filo de la media noche T’orus comenzó su sesión y en ese mismo momento nos trasladaron en el tiempo a la década de los sesenta, pues el conjunto, con la voz del MC “El Niño” (Eric) al frente parecía haber preparado, más que un concierto, una sesión de Slam Poetry parecidas a las que antaño llevaron a cabo los primeros raperos[1], como el difunto Gil Scout-Heron. Los sonidos de este grupo, bien pudieron haber acompañado los paseos citadinos de cualquier pata de perro que quiere descubrir la ciudad a pie. Durante poco más de una hora estuvieron fusionando géneros, poesía y sensaciones, mientras el público seguía abordando el salón. Puedo decir que el sonido fue tan bueno, que vi a más de una persona pasarse de la “Encrucijada” al “Animal”, ya que en medio de estos dos, se encuentra lo que he denominado como “el patio de la discriminación”, el pequeño espacio al aire libre donde fumas y tomas aire (¿?).

T´orus @ El Animal, Qro!

Así cuando la gente salía a llenarse de humo, alcanzaba a escuchar el sonido de estos grupos; incluso a más de uno le respondí la pregunta “¿de dónde son ellos?” a veces con Druk, a veces con T’orus, siempre invitándolos a quedarse. Fue así que tuvimos una noche llena de originalidad melódica y sensitiva. De pronto, las chelas y el mezcal que me habían rolado, se treparon a mi conciencia un poco más de la cuenta y tuve la impresión de que la mejor forma de terminar esta noche, era dando un paseo por las oscuras calles del barrio de La Otra Banda. Me retiré feliz al momento de la última tonada, rebotando entre las calles al son de los ritmos de Druk y T’orus en el cuerpo.

Diógenes FueradeFoco.


[1] Del Ritmo Adaptado a la Poesía (RAP)