Pocas agrupaciones mexicanas pueden vanagloriarse de haber dejado huella imborrable en la oleada de grupos que siguen sus pasos. Podemos citar, sin lugar a dudas y en primerísimo lugar, a El Tri de Alex Lora, que desde que apareciera en el panorama como Three Souls in my Mind a finales de la década de los 60’s, influyó notablemente en un alud de grupos que, inclusive en estos días, han seguido utilizándolo como un modelo de lo que debe ser el rock ‘urbano’. De igual manera, Caifanes y Maldita Vecindad dejaron honda marca en la creación musical de los años 90, atestiguando el surgimiento de innumerables agrupaciones que se refugiaban en el mismo estilo pero con menores resultados, pero sin embargo, suficientes para el nivel de exigencia de un público que con poco, tiene mucho para seguir pegando brincos.
Varias agrupaciones que hoy marcan el paso en el movimiento musical rocanrolero azteca mexicano abrevaron enormemente de esta situación. Tal es el caso de Zoé y sus diversos clones (con Caifanes) y Panteón Rococó y el montón de bandas del género ska (con Maldita Vecindad).

Pero el caso que nos ocupa en este espacio es el de Botellita de Jerez, una banda sui generis que tuvo más influencia de asuntos extra-musicales como el estilo de TinTan o alejados del rock como la lírica humorística de Chava Flores. Quizá el público que se revuelca y regocija actualmente con el Indie hueco y vacío que practican y que ‘rifa’ hoy día no tenga la menor idea de esta agrupación que marcó época desde su surgimiento a partir de mediados de los ochentas, y que adquirió gran relevancia porque tuvo el tino de ser recibida en los medios masivos de comunicación, principalmente la televisión y de ostentar un contrato con compañía disquera transnacional, que pese a todo, los trataba con la punta del zapato, arriesgaba poco y paulatinamente iba soltando hebra a medida que veía el impacto que dejaba esta extraña y bizarra agrupación que hizo creer a sus seguidores que el rock mexicano debía estar salpicado de ‘íconos nacionales’ como el propio Tintán, el citado Chava Flores, el cubano Pérez Prado, Los Panchos, Pedro Infante y El Santo, el enmascarado de plata, entre otros pero jugando y parafraseando (con mucho ingenio, eso sí) a agrupaciones clásicas del rock internacional como Rolling Stones (con ‘Simpatía por el débil’, derivado de Sympathy for the Devil) o The Beatles (con ‘Revolución No hay’ surgido de Revolution 9).

Adoptaron una estética ‘mexicana’ que años más adelante explotaría hasta el cansancio Maldita Vecindad y afirmaban que ellos tenían asegurado un lugar dentro del olimpo rocanrolero azteca por atreverse (sí, leyeron bien) a cantar en español sin reconocer demasiado que el Tri llevaba años de hacerlo en el subterráneo mexicano tirando sus mensajes para ‘la banda’. Desde luego que hay que reconocer que fomentaron y se enorgullecieron de ese buen tino de cantar, con todo y albures, en su propio idioma (práctica que hoy día ya no es novedad e incluso va perdiendo terreno). Pero a gusto de quien esto escribe, aportaron más como movimiento cultural que como agrupación musical. Ante todo, no podemos dejar de reconocer su aportación con un par de magníficos LP’s (el primero, conocido como ‘el morado’ y su segundo plato titulado ‘La Venganza del Hijo del Guacarrock‘). Aún grabaron un tercer álbum con su formación original (‘Naco es Chido‘) y después se desmembraron para reagruparse con diversos integrantes. Más allá de ello, en lo sucesivo se dedicaron a ser una agrupación chistorete (el mimo pinche chiste contado mil veces) que se aferraba a cualquier circunstancia que oscilara entre el ser ‘mexicano’ y el humor que calificaban de irreverente -por ejemplo, las célebre historietas de El Santos y La Tetona Mendoza que aparecían en el suplemento dominical de la Jornada en esa época en que se aferraban por mantenerse en el gusto del público. Poco a poco fueron perdiendo vigencia y espontaneidad e incluso llegaron a ser co-estelares de Angélica Vale (!) en el churro telenovelero ‘Alcanzar una estrella’ así como de Bibi Gaytán, Ricky Martin y fauna de esa naturaleza en el filme ‘Mas que alcanzar una estrella’ y a incorporar a su repertorio bodrios de pésima calidad como la’ baticumbia’ (Abuelita de Batman). Tras ello, armaron un numerito patético de despedida (‘el último Guacarrock’), un álbum en vivo plagado de albures pero sin la efectividad picosa de Chaf y Queli y con mucho de ‘mexicanismo’ forzado y de chistes aptos para niño de primaria. De igual manera, su inventiva musical desaparecía al recetarnos ‘Niña de mis Ojos’ y al colgarse de temas internacionales de éxito probado como ‘Cotton Fields’ de Creedence Clearwater Revival, desde luego en su versión en español. Pese a ello, y aunque ustedes no lo crean, dejaron huella imborrable en agrupaciones como los inefables Estrambóticos y el cada vez más institucionalizado y solemne Café Tacvba, más un largo etcétera que hoy día les reconoce como una influencia indeleble en su música.

Hoy día, hace menos de un mes, uno de los integrantes originales del trío original informa vía Facebook (¿por dónde más, en la actualidad?) que los intentos de reagrupación del grupo no deben considerarse como válidos pues falta el tercer elemento, a lo que los otros dos integrantes originales replican ferozmente afirmando que ‘el rock es de quien lo trabaja’, y que regresan (no tenemos idea para qué chingaos) como la HH Botellita de Jerez, (mismo motete que adoptaron cuando se desintegró el trío) enfrascándose así en una batalla que podría adoptar hasta tintes legales por un muerto que no vale la pena resucitar. Pero qué podemos esperar, queridos lectores, si no la necia reiteración de estos individuos (que no músicos) y agremiados que los acompañan por colgarse y aferrarse, en su incipiente senectud, de lo que en su momento les dio notoriedad. Suena a patada de ahogado y lo mejor sería dejar al cadáver en paz y no hacer un nuevo Frankenstein que vendría, seguramente, a mostrar a ‘las nuevas generaciones’ el poder del Guacarrock. Por favor!! Habiendo tanto por crear y prefieren instalarse en la comodidad. Al fin y al cabo, como hemos dicho, el público del rock azteca mexicano, con poco tiene mucho y vive del grato recuerdo que le dejó un chiste que, hoy día, está más ‘choteado’ que los de Pepito.

‘Alármala de tos’ Versión original con Botellita de Jerez (también con la banda original)

‘Alármala de Tos’ con la HH Botellita de Jerez

‘Alármala de Tos’ video oficial con Café Tacvba