Slap It o las demasiadas notas

 

Hay una escena en Amadeus (1984), dirigida por Milos Forman, en la cual el emperador Joseph II después de escuchar el estreno mundial de Las bodas de fígaro trata de resumir en una oración una crítica musical al trabajo mozartiano. Su primera reacción es espontánea pues felicita a Mozart porque esta noche les ha presentado algo nuevo. Después el emperador ya no puede seguir articulando su discurso y no atina a ponerle un pero a la obra. Acude a su director para que le ponga en la punta de la lengua aquello que no puede comprender y es cuando éste le dice: “demasiadas notas”. El emperador contesta que es justamente eso a lo que quería llegar y le recomienda quitar lo que sobra y entonces la música sería perfecta. Mozart replica que Las bodas de fígaro tienen la cantidad justa de notas, no sobra ni falta ninguna.

Al escuchar el nuevo disco de Slap It Algarabía (2017),  las “demasiadas notas”, que se suceden como un Transformer Camaro en cada pista, conforman una extraña propuesta estética basada en el abuso e incluso en el atasque del bajo y bombo sobre el cual descansa la propuesta musical del grupo.

Algarabía está hecho de 11 piezas bajo las tonalidades del funk progresivo. La calidad de la grabación no es pulida: sobresalen en la mezcla bajo y bombo.  Molesta el tipo de ecualización que les imprimieron en el estudio y eso no es bueno. El disco cansó mi oído.

Al escuchar Time To Get It, ya está dicho todo el disco y sabemos qué esperar.

No hay solo giro o variabilidad en el discurso musical por lo menos en la primera mitad. No dudo que se requiera cierta proeza técnica para tocar el estilo que Slap It propone, pero soy de la idea de que el músico no es un malabarista, sino un manipulador y esto no se puede lograr si todo es llano, porque todo se ha entregado desde los primeros segundos.

El segundo track, Carnaval, continúa con las proezas esta vez al estilo Carlos Santana. Los riffs no terminan de convencer porque les falta ese algo que lo hace de ser apantalladores a memorables. En las ansias de demostrar que son músicos técnicamente dotados por encima del promedio, trabajan demasiado el oído del escucha y todo se vuelve cansado y fácilmente olvidable. Siguientes tracks.

Disco Zombie es un ejemplo de cómo una pieza musical que dura apenas 3:15 se hace eterna por la monotonía. Se puede ser monótono en la abundancia especialmente cuando no se dice nada. En Funk Motion se revela la base de la banda: aquí no hay guitarras, pero seguimos esperando no caernos de las cuerdas del bajo sobretrabajadas. La estructura es la misma: power riff, alteración de ese power riff, descanso rítmico, y otra vez lo mismo. En Dr. Jack O se escucha más clara la flaqueza de Slap It. Todos tratando de competir para ver quién destaca más por sus proezas. Eso lleva a la saturación. El trío juega a las vencidas en cada track. No hay un soporte. El disco va a la mitad y ya se cayó totalmente. El solo de batería me recordó la escena de Whiplash.

Tracalaca es la pieza que más disfruté. Aunque cae en el recurso del bossa nova para darle un respiro al ímpetu, aquí la banda se autocontiene más. Y el groove fluye cuando no hay atasque. En Soledad Abril menos sigue siendo más. El disco se recupera, la melodía fluye sobre la rítmica y eso se agradece. Aquel perro loco de los primeros tracks da paso a una banda que no necesita de la proeza para demostrar que son buenos músicos. Dans Le Lune y Paseo Azulado son emotivas. La belleza de Algarabía aparece en los momentos introspectivos del músico con su instrumento. Donde no hay competencia por ver quién domina a quién, sino que se aceptan como un complemento. Despertar me gustó por su experimentación en los cambios de  ritmo. El último track resume las dos líneas del disco: la que es introspectiva y la que busca la proeza por la proeza. Prefiero la primera sobre la segunda.

Slap It es una banda que se encuentra en proceso de maduración. No hay nada definitivo. Es justo recordar que descansan sobre hombros de titanes que no tuvieron tanto acceso a las redes sociales como Slap It sí lo ha tenido. Me refiero a Mustang Hard Funk Trío donde la intensidad sin perder el equilibro aparecen resumidas en ese poderosísimo riff de No te metas eso a la boca.

Te dejo el link en Spotify para que puedas escuchar Algarabía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre el autor
Rafael Volta (Querétaro, 1977) Cursé el diplomado en creación literaria de la Sogem Generación LV. He publicado poesía, cuento y dramaturgia en las revistas Prosvet, Ágora del Colegio de México, Aeroletras, Revarena y la Rabia del Axolotl. Organizo cada trimestre lecturas de Poesía Precoz en un bar de 4.4 estrellas. Doy clases de literatura y creatividad en la UAQ. Mantengo el blog rafaelvolta.tumblr.com y a veces también twitteo desde la fortaleza de la soledad en @rafaelvolta.

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