Hay dos aspectos importantes a tener en cuenta cuando se escribe o se lee acerca de la música de un proyecto musical  o éste en general, es decir su historia, arte visual y otros recursos que acompañan lo principal que es la música. El primero es el gusto personal a partir del cual una puede emitir ciertos juicios y decir si algo le parece “bueno” o “malo”; y el segundo es el conocimiento en teoría y ejecución musical que podría legitimar los juicios hasta cierto punto. En este sentido nos encontramos con opiniones positivas o negativas acerca de un proyecto con las que podemos estar o no de acuerdo pues por se ponen en juego dos puntos de vista distintos, y por la particularidad de opiniones jamás se llegará a un acuerdo, y no tendría por que ser de otra forma.

Me parece importante que quienes dedicamos una parte de nuestro tiempo a escribir acerca del trabajo de un proyecto tengamos claro desde donde lo hacemos y cuáles son nuestros recursos, en mi caso por ejemplo, no cuento con una formación teórica ni práctica musical, pero hago uso de la atención que presto al momento de escuchar música, y procuro escribir sobre eso que alcanzo a captar, sin demeritar el trabajo, pues desconozco el esfuerzo que se requiere para llegar a un resultado, en este caso una canción, un disco, un concierto.

Es cierto, es complicado hablar o leer de un proyecto objetivamente en medida de lo posible, pues en ocasiones el sentimiento también nos lleva, sin embargo me parece que ambas son componentes esenciales de la sinceridad en esta labor, y en otras. Es por ello que a continuación voy a tratar de tomarlas, sin olvidar los dos aspectos mencionados al principio para hablar de un proyecto musical queretano llamado GlowStone.

GlowStone es el nombre que Jorge Hernández dio a su proyecto musical en el 2007. Resultado de una mente inquieta y circunstancias de la vida. Cada músico tiene una manera de presentarse, algunos lo hacen bajo su nombre real y otros con un seudónimo, quién ahora se hace llamar Gibrán Saola, desde 2011 lo ha hecho con La GlowStone Leaf Orchestra, pues aunque la música y letras son de su autoría, con él han colaborado cantidad de músicos en la grabación de sus discos y presentaciones en vivo.

Glowstone @ Santa Lucha Hostel

Es pertinente tomar como base Spotify, pues es la plataforma que actualmente está más al alcance de la mayoría de las personas que escuchamos música en línea, esto con la finalidad de que puedan revisar directamente los discos que mencionaré además de que me parece son una buena introducción a GlowStone.

Cambio es la palabra que para mí define al proyecto, que paradójicamente ha permitido la permanencia, no en su sentido inerte, sino en el que permite la continuidad y con ella la progresión.Con canciones lentas, Todo está bien, todo va a estar bien (2011) y Hands Playing Bird (2012) son de esos discos para oídos pacientes que den tiempo a lo ambiental y experimental de la música, es verdad, hay música que no resulta fácil de escuchar en especial cuando estamos acostumbrados a la velocidad del mundo.  Si prestan un poco de tiempo a estos dos discos podrán notar que el sonido de GlowStone es bastante orgánico y posiblemente  algunos en este punto decidan no seguir escuchando, porque como dije, me parece que son temas para oídos pacientes. Sin embargo algo se mueve.

Dos miradas, la primera, un posible cambio en lo que Gibrán Saola quería como resultado en su música, y segunda, un crecimiento en su experiencia en composición que lo llevó a crear canciones más dinámicas, y por qué no decirlo, digeribles con mayor ensamblaje de instrumentos para Anchimallén (2014) y Víscera (2016), pero no sólo en la música sino también en la lírica, todo esto sin perder lo orgánico, pues son canciones que fueron inspiradas en el folclor latinoamericano.

Posiblemente sólo algunos han llegado hasta aquí, y tal vez esto lo tuve que decir al principio, pero si alguien me preguntara si recomiendo al proyecto contestaría: “Cuestión de gustos, si te gusta lo tranquilo y orgánico, puede que esto sea lo tuyo, si estás esperando escuchar rock y regularmente no escuchas otro género musical, tal vez no te agrade tanto, pero todo puede suceder”.

Comenzando bien el 2017 Gibrán Saola lanzará en formato digital y físico el próximo 23 de enero el nuevo material de GlowStone Leaf Orchestra titulado Träumerei, el que será producido en su totalidad por Gibrán, y rebasando fronteras porque parte de su disco será mezclado en Costa Rica. He tenido la oportunidad de escuchar un poco de lo que se viene para el proyecto y he escuchado que mantiene la esencia, si tuviera que describirlo con lo que ya se conoce podría decir que es una fusión entre lo que presentó con su EP Syncope (2008) y el dinámico GlowStone, es decir que se necesita de unos oídos pacientes que permitan llevar la continuidad, es decir que pierde también un poco lo orgánico y da lugar a los recursos digitales.

De igual manera para el 2017 Gibrán planea un mini Tour para presentar el disco en el que están incluidos únicamente el Estado de México, la Ciudad de México y Querétaro.