Josué Daniel
Wirikuta Fest por fin se consumo, Music Blitz se hizo presente. Aquí les traemos la reseña:
Sencillamente no podíamos esperar más, la amenaza al cerro del quemado al norte del país es una afrenta directa a todos los seres que nos consideramos libres, lejos de concentrar nuestras energías negativas como la ira, frustración, entre otras, preferimos unirnos a un único movimiento de paz organizado por el colectivo AHO, así fue Wirikuta Fest.

En el foro sol se encontraba una gran mezcla de diferentes culturas: capitalinas, de provincia, el norte conviviendo y haciendo sinergia con una sola causa, hacerle frente al enemigo que desea convertirnos a todos y lo que nos rodea en objetos con los que se puede negociar sin escrúpulo alguno.

Rodeando la zona de escenarios, uno podía encontrarse con sectores dónde se vendía de todo, desde playeras alusivas al evento, distintivas de algún patrocinador o banda participante e inclusive artistas independientes, así como mercancía elaborada artesanalmente por habitantes de la región por rescatar.

De igual manera uno podía adquirir productos autóctonos de la región, ya sea artesanías, dulces típicos o si así se deseaba adquirir algún espécimen de la flora existente en la zona que rodea Wirikuta, de donde nos consideramos afortunados de poder adquirir un bello cactus. Por supuesto, se contaba con el permiso proporcionado por la SEMARNAT para dicha actividad.

Recorriendo el recinto nos encontramos con unas inesperadas pero agradables y encantadoras sorpresas, una tradicional danza de concheros, que invitaba a los presentes a participar en los rituales disponibles en apoyo a Wirikuta, así como a disfrutar de las sesiones de los temazcales colocados para el uso de los asistentes. De igual manera nos encontramos con un circo donde había fiesta permanente y dónde se podía disfrutar de un buen número de artes circenses, como los increíbles malabaristas con clavas, fei cha, pelotas, sombreros, hula hoop, aros, diábolo, fuego. Así como faquires, payasos, espectaculares acróbatas.

Dejando de lado el inevitable gusto por “Ir a ver que me encuentro” y concentrándonos más en el movimiento musical que nos convocaba a todos desde diferentes tierras para generar un epicentro único de buena vibra y amor dirigidos hacia Wirikuta.

Nubes de la Sierra fue uno de los primeros conjuntos musicales que pudimos apreciar, una mezcla deleitable de los sonidos que abundan en el norte de nuestro país, los cuales se unían a piezas consagradas de la música norteña nacional, creando una muy interesante propuesta que valdría la pena volver a apreciar.

Ginger Ninjas, anteriormente ya había escuchado bastante ruido sobre esta propuesta traida en bicicleta desde California, pero nunca me había dado la oportunidad de escucharla, toda una lástima ya que traen un tripp bastante agradable y su particularidad de moverse desde su tierra en bicicleta, así como el generar igual con bicicletas la energía usada para su concierto hace atractiva la idea de escucharlos nuevamente cuando se tenga oportunidad.

Héctor Guerra, el cerebro detrás de Pachamama Crew, acompañado de gran parte de la agrupación ya citada dieron catedra de su ritmo traído directamente desde la Madre Patria, una agradable mezcla entre hip hop y reggae, de esas bandas que han encontrado la fórmula del equilibrio perfecto entre esos dos ritmos tan demandantes de pasión, pasión que era lo que nos proyectaban a cada acorde y nos dejaron un gran sabor de boca.

De pronto, algunos integrantes del colectivo AHO tomaron el escenario para saludar a los presentes. Así como para dar la bienvenida a unos Corredores que iban atravesando al publico, representando la unión entre seres humanos y la madre naturaleza, combatiendo la ambición y deseo de unos cuantos que desean convertir nuestro planeta en mercancía. De esta manera comenzaba la participación Lengualerta. Una Agradable mezcla entre funk, rap, reggae con sonidos prehispánicos que recomendamos volver a escuchar.

Sonidero meztizo: Rocco Pachuco y Moyenei prenden el escenario azul. Como se esperaba nos presentan una muy interesante mezcla de sonidos. La gente iba abarrotando cada vez más las gradas y ante un creciente público Sonidero Meztizo cerró escenario con una agradable nueva versión de Kumbala.

Julieta Venegas aparecía en el escenario, no pasaron ni diez segundos cuando los coros femeninos estallaron, la atmósfera se llenaba cada vez más y más de amor, amor a la pareja, a los amigos, a la madre tierra, a todos los que nos unimos para luchar en la defensa de Wirikuta

De pronto apareció una enorme cantidad de gente en el escenario, un aproximado de treinta personas mostrando un ritmo bastante alegre. Cada momento se unía más y más integrantes a los que estaban en el escenario, se trataba de los organizadores de todo, el colectivo AHO. Todos unían sus voces en el movimiento por la paz, justicia y dignidad de todos los seres vivos que habitamos este mundo que llamamos hogar. Siguiendo el consejo de Alejandro Jodorowsky, el colectivo nos invitó a todos los convocados a manifestar nuestro apoyo a Wirikuta llevando nuestra mano derecha al corazón y con la izquierda tomar el brazo derecho de quien sea que estuviera de ése lado y todos unidos balanceándonos, externáramos nuestro amor y lo dirigiéramos hacia el cerro del Quemado.

Algo que notamos y queremos resaltar es que durante los intermedios de cada banda es el hecho de que sonaron varias canciones autoría de Rodrigo y Gabriela. De verdad esperamos que sea un buen augurio sobre este par de virtuosos guitarristas mexicanos que tanto han luchado en el extranjero.

Calle 13 aparecía en el escenario y recibía una enorme respuesta del público, y los presentes estallaban en euforia, empujones, vasazos, gritos, chelazos, chiflidos y muchachas muy guapas en topless. Residente alzaba la voz a nombre de su país Puerto Rico, pidiendo paz y libertad, garantías que no se gozan en su tierra. De igual manera manifestó su apoyo a la lucha de “Yo soy 132” así como su completo apoyo a la causa de Wirikuta.

Uno de los momentos más esperados por muchos: ¡¡Café Tacuba estallaba en la casa!! Inicia su participación con las flores y así el slam no se hizo esperar. Un rato verdaderamente gozador fue el que nos hizo a los presentes corear sus canciones, con éxitos de la talla de “La chilanga banda”, “Cero y uno”, “La chica banda” y cerrando con la joya que nunca puede faltar; “El baile y el salón”.

Bunbury, al inicio de su presentación y a modo de auto-introducción, se tomó la libertad de ofrecer unas palabras a los presentes sobre el tiempo sobre pensar en hacer algo ante nuestros mandatarios que dicen hacer lo que más nos conviene a todos. “´Ese tiempo ya pasó”, es hora de que todos los hermanos nos unamos y les háganos entender que ya estamos hartos y ya no permitiremos sus decisiones tan arbitrarias, y no olvidemos que ¡Wirikuta no se vende!

“Los dioses ocultos”, fue el detonante para que se diera el bramido de la multitud que tanto había esperado el arribo de los legendarios Caifanes, todos unidos coreamos pieza por pieza toda su presentación, seguida por “Viento”, “Aquí no es así”, “Nubes”, al igual que muchos músicos, Caifanes nos invito a todos a que cerráramos los ojos, guardáramos silencio, nadie hiciera algún grito. Simplemente todos pensáramos en Wirikuta para que nadie te haga daño, acto seguido nos agasajaron a todos con “Ayer me dijo un ave” donde todos nos dejamos llevar por lo emotivo de esa joya a la que le agregamos un espectacular y arrullador solo de Markovich. El espectáculo siguió con piezas como “Mátenme por que me muero”, “No dejes que”, “Nos vamos juntos” y en lo que todos creímos sería su canción final, “La célula que explota”. Pero no, decidieron despedirse poniendo a todos a bailar con la siempre amada “Negra Tomasa”.

Ya todos se encaminaban a la salida cuando integrantes del Colectivo AHO, encabezados por Rocco (Antiguo vocal de la extinta Maldita Vecindad) tomaron nuevamente el escenario para así despedirse de todos los convocados, recordándonos que la lucha sigue, nosotros no somos mercancía, menos los lugares sagrados como Wirikuta